La hija única




La vida parece injusta con algunas personas porque tienen que sufrir y pasar necesidades sin aparente causa o razón, pues es común ver en nuestro país y en otras partes del mundo la separación de las parejas sin ser conscientes de que los niños son los que llevan la peor parte en estos conflictos familiares.

Son innumerables los complejos y traumas psicológicos en un niño que ha sido privado del derecho y la necesidad de vivir en compañía de sus padres; este rol de papá y mamá o viceversa tiene que asumirlo la mujer y a veces el hombre —en un bajo porcentaje—, porque en nuestra sociedad machista, ya sea por cultura o costumbre, siempre es la mujer quien se hace cargo de los hijos.

Afortunadamente, y para bien de todos, existen leyes y programas que brindan protección a las mujeres y a los niños, lo que nos hace entender que todos tenemos los mismos derechos, deberes y obligaciones con nuestros hijos. Es admirable observar el amor, cariño y aprecio que estos papás y mamás cabezas de hogar, sienten por sus hijos, pues logran vencer cualquier problema o dificultad con el fin de que se superen.

Algunos deciden rehacer su vida, buscan otra pareja y tienen suerte, pero no siempre es así, ya que los hijastros juegan un papel importante en la estabilidad de estos nuevos hogares; si logran llegar a un acuerdo en la convivencia y en la educación de estos jóvenes,  tendrán éxito como familia.

0 comentarios:

Dí lo que piensas...