He perseguido mis ojos




UNA CACERÍA DE OJOS

Imagínese a una cazadora de ojos, alguien que lo que persigue es mirar, como ocurre en la sinestesia, con todos los sentidos. Ver con los odios. Mirar con el tacto. Escuchar con los ojos. Eso que, en un orden distinto al de la poesía, podría parecer una suerte de locura, en Olga Malaver es un deseo de la misma estirpe de la ambición que ya preconizaba Rimbaud a través “del desajuste de los sentidos”…

(…) Nada escapa a los intereses de esta poesía. El mito y las circunstancias diarias, lo banal y lo sublime. Podría decirse, como en uno de sus poemas, que hay algo así como un espejo bifronte donde se asoman a la vez Don Quijote soñando con guerras punitivas y grandes hazañas, y Sancho Panza arrastrando sus pies en la tierra del acá y del ahora. Seduce el registro personal de esta poesía. La manera insumisa de buscar unos ojos que asistan a la revelación.

Juan Manuel Roca

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