Cantos del desterrado




“Leo con agrado la obra de José Vicente Casadiego León, encuentro allí la necesidad del grito, el descontento de alguien que enfrenta, desde su poesía, diversas situaciones que arrastran a hombres y mujeres por turbias corrientes. La violencia en la cual nos sumergimos sin siquiera extender el brazo antes de hundirnos, es la peor de todas estas aguas. Los cantos del desterrado son los cantos de los que salen de sus lugares de origen sin que así lo hayan querido, pero también son los cantos de la gente un poco más común que, aunque conviven en las ciudades, hacen parte de los desterrados, de los marginales, en fin… de los condenados por las sociedades indolentes de nuestros días”.

Darío Sánchez-Carballo

Pero no seremos ingenuos al creer que la obra de José Vicente Casadiego León, después de tanto ensayo entre letras y voces como horcas, esté acabada. Es necesario pensar sus otras obras y descubrir su continuo. Tal vez se cierra un primer momento en esta cercana historia de la poesía en Villavicencio, en donde aún se siguen confundiendo el terror con el color de los prados, matriz que le sirve al poeta para gozar como un hombre honrado. El servicio a la poesía tiene su mérito y entre los gestos y las fuerzas exhaustas, lo más apropiado es seguir el curso de su voz con el único acompañamiento del que nunca podrá escapar José Vicente Casadiego León: su infalible don amistoso y su auténtico grito contra la injusticia.

Nayib Camacho O.

0 comentarios:

Dí lo que piensas...